Rosa Chávez: de El Salvador a Corea

(Vatican Insider + Rome Reports – julio 2017).-

El recién nombrado cardenal Gregorio Rosa Chávez es especialista en conflictos. Era un joven sacerdote que acababa de volver a su país desde Lovaina, la universidad belga donde había estudiado comunicación social, cuando monseñor Romero lo hizo rector del seminario diocesano y, precisamente por sus estudios, responsable de los medios de comunicación de la diócesis. Después Romero fue asesinado y la lucha armada de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la liberación nacional contra el gobierno comenzó una escalada. Rosa Chávez propició la negociación en diversos momentos e intervino para mediar en favor de secuestrados que se encontraban en manos de los guerrilleros. Los acuerdos de paz de 1992 y su aplicación lo encuentran en primera fila.

En el recrudecimiento post bélico de la violencia con las pandillas –llamadas maras–, no menos mortífero que el conflicto armado, también se pronunció y actuó en favor de la moderación y el desarme. Se comprende así la noticia de su misión en Corea (del Norte y del Sur) como representante del Papa Francisco.

El mismo monseñor Rosa Chávez, durante su primera misa en la Catedral a su regreso de Roma, ante la tumba de Romero, con quien colaboró con afecto y lealtad, confesó que cuando recibió la noticia de su nombramiento como cardenal –el primero en la historia de El Salvador– ya estaba listo “para presentar la carta de renuncia al Papa Francisco el 3 de septiembre”. En pocas palabras, tenía otros planes: seguir trabajando en la parroquia de San Francisco, ayudando a sus hermanos sacerdotes, y “estar con los pobres”. Pero evidentemente los planes de Dios eran otros. ¡Buen trabajo, monseñor!